Este última temporada y debido al gran tiempo con el que se cuenta, mis inquietudes han ido aumentando a la par de los niveles de socialización.
Asi como el hijo de Julio, no yo,el del otro Julio, Enrique Iglesias, tuvo su experiencia religiosa, yo también pasé por una de ellas...
Meses atrás, un domingo antes del mediodía fui visitado por los testigos de Jehová que venían a salvar mi alma del fuego infernal, yo me asusté mucho pues no sabía que estaba ante inminente peligro, agradecido los invité a pasar para que me contaran como su Dios podía salvarme,se veían gente muy amable y las recetas venían de la biblia a la cual recurrían para citarme versos. Yo les comenté que no era católico, tampoco cristiano como ellos, acaso Darwinista... y en eso sacaron una de sus famosas ediciones que en inglés se llama "Wacht Tower", que es la misma Atalaya o Despertad. Les comenté acerca de los 10 mandamientos y que me parecían nociones básicas para la supervivencia de la especie, que el incesto,al margen de cualquier implicancia moral era un sistema de variedad genética, o sea, no te reproduces entre parientes para no tener descendencia con colita de chancho o tarada. Ellos abrían sus ojos.
Si yo era bueno su dios me salvaría, a lo cual empecé a preguntarme que pasaba con las otras personas que no habían tenido la suerte de conocer a su Dios y viceversa, yo soy un afortunado por haber sido elegido....que pasaba si unos pobres budistas no conocían al dios de los testigos de Jehová, ¿quedarían excluidos del paraiso? o unos musulmanes no conociesen a Buda ¿sería lo mismo?¿ En el jardín de Alá no habría cabida para Luteranos, Calvinistas o Sintoistas? Estas son grandes religiones asi que imagino que deben tener aparcelado el cielo, cada uno en su condominio pero el que vendía los lotes ¿sería el mismo dueño?.
Hasta ahi no parece haber problema, pero que pasa con aquel que nació Inuit en Groenlandia y no pudo conocer a ninguno de los grandes dioses, o la que nació en un pueblito perdido de Africa Central o en una de las tantas micro islas del pacífico sur, o en uno de los meandros del amazonas.
He quedado preocupado al pensar que tanta gente puede haberse quedado sin conocer a los "grandes" . Es la gran carrera de detergentes por la blancura y salvedad de tu alma y el que lava en batea y con jabón de mano está cagao.
La segunda experiencia fue ir a fotografiar en una iglesia evangélica aca en Atlanta, templo creo que ellos lo llaman, gente de origen hispano centroamericano en su mayoría, todos muy amables y cálidos.
El encargo era fotografiar a la banda de músicos asi que eso hice la primera hora, las guitarras eléctricas y la batería daban calor al ambiente mientras unas mujeres cantaban, con el cabello cubierto de encaje blanco,sobre el podio; más tarde salió el Pastor con unas dotes escénicas increíbles, el público estaba en su bolsillo, cuando yo creía que esto estaba en el clímax él anuncia la llegada del Evangelista, el local se venía abajo con el griterio. Aparece un hombre joven de impecable saco y corbata, un modelo, más aún, era un torero al ruedo, Acho, Las Ventas, Paquirri o el Niño de la Capea se harían cargo de dominar y manejar a la bestia; entró rápido al escenario y no se que dijo pero la gente respondió con ensordecedores "aleluyas" y "Alabado" que a mi me sonaban como "gloria al pulento". Al poco rato el tipo transpiraba y se paseaba de aqui para allá arengando a la masa con un dominio escénico y un histrionismo asombroso, tomaba agua, se saca la chaqueta, se arremanga la camisa y mira fijo al público, balbucea algo ininteligible, que según me entero es lo que llaman "lenguas", creo que me voy a reir pero soy respetuoso, ademas da miedo como la masa se enajena y está a merced del Evangelista,las guitarras suenan como purple haze de Hendrix, sicodelia total, un Pato Donald o una estrellita eran ad-hoc para la ocasión, pero no, debo fotografiar.
Algunas mujeres entran en trance después de convulsionar en circulos, caen al suelo y vomitan, los espasmos continúan...hombres de rodillas, hincados mirando no se que, los brazos al cielo, muchos llorando y pìdiendo perdón.
A llegado la hora de vaciar los bolsillos, se pide colaboración y al final se llenan dos canastas de dinero, canastas como las de panaderia, si, esas grandotas de mimbre.
Poco a poco los beats bajan de revolución, al igual que en una Rave, la gente enpieza a volver en si, cansados pero con cara de felicidad y me doy cuenta la finalidad de esto, muchos de ellos es gente de campo que no tuvo mucho acceso a educación, en el templo encontraron protección como inmigrantes que son, ya no golpean a sus esposas si alguna vez lo hicieron, tampoco beben en exceso y han formado una red de ayuda mútua, claro algunos se llenan los bolsillos pero que importa, el ser evangelista o pastor es un trabajo igual que otros y demanda mucho esfuerzo, y han logrado que su comunidad no pierda las esperanzas.
Unas fotos del evento.


